Una marca personal… de cine

“Hay personas por las que vale la pena derretirse”

Olaf (Frozen, Chris Buck & Jennifer Lee, 2013)

 

Del uno al diez… ¿cómo de guay te crees que eres? Es una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida. En los últimos años la expresión “soy un tipo que mola” ha dado paso a un eufemismo conocido como “marca personal”.

Si todavía no sabes qué es esto, no dejes de leer. Esta nueva y cada vez más necesaria característica de las personas carismáticas se define como la gestión adecuada y consciente de las percepciones, los recuerdos y las expectativas que queremos generar en los demás.

¿Nunca has visto a algún personaje en la gran pantalla y has pensado en lo mucho que te gustaría despertar en los demás lo que él despierta en ti?

Por ejemplo, ese hoyito rebelde en la barbilla de Buzz Lightyear es uno de los detalles que hacen de su presencia física un rasgo poderoso del personaje. Una mirada penetrante y una seguridad desbordante son los imanes más eficaces de una personalidad con carácter.

Ser auténtico es otra de las particularidades de una marca personal sólida. Creer en tu discurso es el primer escalón para convencer a los demás de que lo que haces está bien hecho. Porque aunque hayas acabado siendo el juguete de un niño, en tu fuero interno sabes que tu verdadera labor es ser un guardián del espacio y tienes que demostrarlo.

Si crees en ello, los demás también lo harán. Doc apostó por viajar al futuro y al final acabó haciéndolo. La originalidad de su idea y su empeño por aleccionar con la práctica a Marty Mcfly serían lo que hoy conocemos como “tomar postura” o “polarizar” a la audiencia. Doc es un personaje transparente y entrañable en su locura. ¿Para qué esconder su mundo profesional cuando puede hacer grandes cosas con él? Y… si se equivoca, responde ante su error con humor. La empatía es inevitable. ¿Habemus fórmula de marca personal?

Otra característica importante de alguien que trabaja el personal branding es la estrategia offline, aquello que conocemos como “encuentros personales, eventos… en definitiva, darse a conocer”. Poco le hace falta a Uma Thurman cuando interpreta a La Novia en Kill Bill para verse rodeada de gente -aunque luego acabe derramando más sangre que carisma-. No importa quién se interponga en su camino; su meta sigue siendo la misma desde el inicio de la historia. Digamos que La Novia es su propia mánager, ella decide y conoce el resultado y alcance de sus acciones. Asume las consecuencias y no pierde de vista su objetivo porque, para ella, su responsabilidad no deja de ser un planteamiento realista.

Si con todos estos rasgos no te vuelves visible es porque no tienes el atractivo intelectual de Katniss Everdeen. Si el sistema te dice que sólo puede quedar uno y tu respuesta es rebelarte y conseguirlo, sin duda tienes madera y, como cabe esperar, acabas convirtiéndote en uno de los ejemplos más sólidos de marca personal de toda Panem, incluyendo el Capitolio. Para Katniss posicionarse es un acto reflejo, pero para los que no hemos nacido con ellos existen métodos que permiten trabajarlos. El primer paso es dirigirte a tu público para que ellos se dirijan a ti.

Los personajes de la gran pantalla no dejan de ser representaciones más o menos fieles de la realidad. Como decía Kubrick, si puede ser escrito o pensado, puede ser filmado. Al fin y al cabo, la gente que cuida su marca personal no deja de ser gente apasionada por lo que hace y por lo que es; gente que se mantiene actualizada y que disfruta relacionándose con otras personas; gente que no teme competir con los demás porque les permite decidir si estar o no a su lado. Gente que, en la gran pantalla, diría sin pudor mirando a cámara “hasta el infinito y más allá” y… lo pondría de moda.

Catalina Cobos

Marketing Institucional y Eventos en EL PAÍS.
Periodismo y Comunicación Audiovisual.

@Catalinacobos